lunes, 26 de noviembre de 2012

Los vistosos II

"Hay gorrioncillo, pajarillo, pecho amarillo" (Antigua canción mexicana)


Bueno, no piensen que el autor de la letra estaba en estado etílico. Aquí en Uruguay seguramente nadie podrá ver un gorrión (passer domesticus) con el pecho amarillo.
Aclaro que no pongo fotos de gorrión o pásula como decía mi abuelo, porque en Floresta no hay (bah... hay pero pocos por suerte y no quiero que nos invadan más... ni en fotos).
El gorrión es uno de los pájaros no autóctonos que vive en Uruguay. Fue introducido en el siglo XX (creo) y ha corrido a otras especies de su hábitat natural. Así que no nos resulta simpático.

Pero volvamos a la canción. Para nosotros un gorrión es un gorrión y un pecho amarillo es un pecho amarillo (Pseudoleistes virescens). El gorrión de pecho amarillo es un pájaro de otras latitudes y tampoco tiene lugar en este blog. 
El pecho amarillo o pájaro de bañado, anda por la costa y aunque en La Floresta no hay muchos y pueden estar solos o en pareja, lo natural en otros lados es encontrar grandes bandadas muy bullangueras.
Comen cualquier cosa. El de la foto por ejemplo se está comiendo un grillo, lo cual permitiría al autor de la canción otra rima consonante, que parece ser lo que más le atraía. Podría decir por ejemplo "pecho amarilloooo, pajarilloooo, comiéndose un grilloooo... que pilloooo" y así seguir. 
Como dijo Don Rodrigo "la rima es lo que me inspira" y por eso el gorrioncillo tenía el pecho amarillo. Otro ejemplo similar es aquella canción de Palito Ortega que cantaba M.E. Walsh y donde como venía del "este y el oeste" la flor del jacarandá se transformaba en una flor "celeste". Daltonismo por causas poéticas que le dicen.



Otra ave de gran vistosidad: la tijereta (Tyrannus savana), inconfundible por su larga cola en forma de tijera y sus vuelos en picada.
No sé si alguien le hizo alguna canción, pero quizás sea el momento para que el rock pesado se acuerde de nuestra fauna y se ponga con este bichito.

Uno encuentra muchas canciones que hablan de pájaros sobre todo en el folklore. Hay algunas mexicanas, otras de juglares que le cantan al gorrión, como Serrat, o al ruiseñor. Chico Buarque dice: vou voltar, sei que ainda vou voltar para o meu lugar, foi lá e é ainda la que eu hei de ouvir cantar uma sabiá (Sabiá). Supongo que Chico Buarque se refiere a la "sabiá Laranjeira" que es nuestro zorzal. También el mismo autor advierte  a todas las especies de la peligrosa presencia del hombre (Passaredo).  

Pero hay poco rock and roll. Ni siquiera Los Buitres, que tienen el nombre de un ave, se acuerdan mucho de ellas. Bueno... me fui al carajo. 



LLegamos al churrinche (Pyrocephalus rubinus). 
Uno de los pájaros más lindos del balneario. Un bicho bien territorial, se para en una ramita o un cable, vuela, caza algún insecto y vuelve a posarse en el mismo lugar. Y pasan los días y anda siempre por ahí, no necesita moverse mucho para buscar comida. 
Esto dio lugar a una leyenda charrúa que cuenta que un indio y su amada fueron muertos por enemigos de la tribu. Los enterraron y sobre la tumba de ella creció un hermoso ceibo, alimentado por el espíritu de la india. Sobre el ceibo se puede ver siempre a un churrinche, que no es otra cosa que el corazón del indio y que sólo hace su vuelo típico para nunca dejarla sola. 
Es uno de los casos más clásicos de dimorfismo sexual ya que la hembra es parda y pasa totalmente desapercibida al lado del rojo intenso del macho (las fotos de abajo son justamente un macho y una hembra). 
Fue homenajeado como se merece por nuestro baby futbol, designando con su nombre a una categoría.
Lo pusieron junto a los "semillas" probablemente con la intención de que estuviera bien alimentado. El problema es que el churrinche es insectívoro. ¿Quien apareció entonces para comerse las semillas?: y si, los "gorriones". Otra categoría que no merecería llamarse así. (voy a proponer que de aquí en más se les llame "chingolos") 





Dejé para el final al Cardenal Rojo o de copete colorado o simplemente cardenal (paroaria coronata). Un verdadero perseguido. 
Según Gore y Gepp en su libro sobre las aves del uruguay de 1978, el cardenal había desaparecido de los alrededores de Montevideo y había que salir más de 100 kilómetros de la capital para encontrarlo. 
Hoy día por suerte se ha vuelto a acercar y uno puede verlos por ejemplo cerca de Soca, o, como en este caso, este ejemplar que estaba en Sarandí Solís y la Diagonal Juan Díaz de Solís una mañana de domingo.



Tiempo después descubrí que el cardenal no era uno si no una pareja y tuvo cría. Agrego una foto de uno de los pichones (ya crecido pero con el copete todavía marrón).



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